
En el transcurso del tiempo los que me escuchaban se han convertido en lectores. Ya no se sientan en círculos sino solos, y cada uno ignora al otro. Soy un viejo con la voz quebrada, pero el relato se eleva desde las profundidades y la boca entreabierta lo repite, tan poderosa como ligera, una liturgia para la que nadie necesita estar iniciado en el sentido de las palabras y de las frases.
Wings of Desire de Win Wenders
Así habla Homero, el eterno narrador, en esa película sobre películas. De la que supe, sin saberlo, durante el último curso gracias a aquel
profesor que trataba de poner alas a nuestro deseo por las narraciones. Aunque entonces algunos no nos diesemos cuenta y hayamos tenido que esperar para entenderlo del todo, en parte. Pero bueno al final los libros están para eso, no?Precisamente de eso, de libros, deseo y narraciones hablan estos días en Artium, con la escusa, tan buena como otra cualquiera, de que hoy es el día en el que murieron Shakespeare, Cervantes, Garcilaso y seguro que otro muchos otros grandes contadores de historias.